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viernes, 28 de septiembre de 2012

Creció fuerte la cantidad de hombres que se divorcian dos veces

Viernes, 28 de Septiembre, 2012
Según datos de la Ciudad, aumentó un 30% en dos años. Se da más entre los mayores de 50. El fenómeno se registra menos entre las mujeres
Estaban divorciados, volvieron a formar pareja, volvieron a apostar a la formalidad del matrimonio y volvieron a tropezar con la misma piedra : otro divorcio. Se los llama “divorciados reincidentes” y en el terreno del amor después del amor –o los papeles después de los papeles– hombres y mujeres mantienen diferencias evidentes. En la Ciudad de Buenos Aires los hombres que ya eran divorciados y que el año pasado volvieron a separarse superaron ampliamente a las mujeres que hicieron lo mismo. Pero el punto crítico aparece entre los que se quedan solos de los 50 años en adelante. Las últimas estadísticas sobre divorcios muestran que en esa franja etaria los hombres que vuelven a casarse, repiten la historia y terminan divorciándose otra vez duplican a las mujeres. Psicólogos, psiquiatras y escritores que abordaron el tema explican por qué la desesperación de la soledad tardía suele volver a empujarlos al fracaso .
La Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires acaba de publicar una “radiografía” de las 6.664 parejas que el año pasado se divorciaron en la Ciudad. Fueron 615 los hombres que se divorciaron y que venían de un divorcio anterior, mientras que las divorciadas por partida doble fueron bastantes menos: 402. Pero la máxima diferencia aparece a partir de los 50 años: los divorciados reincidentes fueron 404; ellas, 205. Además, en los últimos dos años aumentaron 30 por ciento los divorciados que volvieron a formar pareja (muchas veces, gracias a la prolongación de la vida sexual que permitió el Viagra ) y volvieron a desistir.
“Después de un divorcio, tanto mujeres como hombres deben hacerse cargo de muchos aspectos que antes compartían. Sin embargo, mientras las mujeres fueron aprendiendo a explorar espacios tradicionalmente masculinos –como la administración económica– los hombres no hicieron lo mismo con los espacios tradicionalmente femeninos. En general, siguen siendo discapacitados para estar emocionalmente solos , sostener su interioridad y para la administración de la vida doméstica. Por eso vuelven a buscar rápidamente la muleta femenina”, dice Sergio Sinay, psicólogo, escritor y autor de El hombre divorciado . “¿Por qué vuelven a fracasar? Porque en vez de afrontar esa nueva experiencia como una segunda oportunidad para pasar de nuevo por el matrimonio de una forma diferente, lo convierten en una repetición: buscan en la nueva pareja una ayuda ortopédica que les resuelva lo que ellos no saben hacer o lo que suponen que, de aprenderlo, les quitaría masculinidad”, completa.
Por supuesto que la posibilidad de revisar los mandatos, lo que salió bien y lo que no y cambiar los paradigmas suele ser menos flexible cuanto mayor es la persona. “Lo que ocurre con los hombres que después de los 50 están solos tras un primer divorcio es que tienen una educación emocional bastante pobre. En vez de procesar aparece la fantasía de reparación : ‘Esta vez me va a salir bien’”, describe Claudio Des Champs, psicólogo especializado en parejas y familias. “Pero esas expectativas después chocan contra la realidad: una nueva convivencia, muchas veces con hijos de ambas partes, menos paciencia, menos tolerancia y la frustración que sobreviene cuando esa expectativa mágica no se cumple”. A esa edad, en cambio, las mujeres suelen ser mucho más reacias a formalizar. “Es que ellas ya fueron madres y esposas y sus hijos se emanciparon: es decir, ellas ya cumplieron con los roles exigidos. Muchos hombres, en cambio, han quedado bastante más inmaduros en esos roles. Fueron padres a través de la provisión económica y se encuentran que, sin una mujer, no saben estar a solas con sus hijos”, agrega Sinay.
Nora Quevedo, autora del libro Tengo 50, me divorcié. Ahora, ¿qué hago?
, agrega: “La mujer, luego de divorciarse y en pos de la ‘libertad adquirida’, no quiere relacionarse formalmente por un largo tiempo. Ahora sus tiempos, decisiones y el manejo de su vida no exige dar explicaciones a nadie.
Reaparecen las amigas y los espacios de soledad que eran absorbidos por el marido y los hijos.
Buscan pareja, sí, pero no para convivir. Eso significaría volver a lidiar con la rutina hogareña que el hombre suele añorar pero de la que ella acaba de escaparse”.
Así, los autores coinciden en que para muchas mujeres –que después de un divorcio llegan a la terapia más frecuente y rápidamente que los hombres– el divorcio da inicio a una etapa de autonomía . Pero, en general, eso no es lo que sucede con los hombres, cuya autonomía se reduce cuando deben hacerse cargo de lo que antes resolvían las mujeres.
Dice Sinay: “Es una lástima que los hombres no puedan aprovechar un divorcio para incluir lo emocional a sus vidas, conocerse, hacerse preguntas. ¿Qué quiero hacer de mi vida?, ¿quién soy cuando no estoy trabajando o haciendo de proveedor?, ¿qué pretendo de una nueva pareja? Sigue habiendo un enorme analfabetismo emocional entre los hombres y muchos quedan aterrorizados cuando deben enfrentarse a su propia verdad emocional. Por eso es más fácil buscar una nueva mujer que la tape”.
http://www.clarin.com/sociedad/Crecio-fuerte-cantidad-hombres-divorcian_0_782321910.html

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