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viernes, 6 de abril de 2012

El cuento de terror de la madre asesina

Viernes, 6 de Abril, 2012
Juanatey al ser trasladada a la cárcel de Palma en noviembre de 2010.
- Mató a su hijo ahógandolo en la bañera y lo metió en una maleta
- Acaba de ganar con un relato de miedo el concurso literario de la cárcel
- Lleva año y medio en prisión y convive integrada con el resto
Mónica Juanatey sabe lo que es el miedo. Lo vio en la cara de su hijo cuando lo ahogó en la bañera para después meter su cadáver en una maleta. Ella misma protagonizó su propio cuento de terror, una historia real donde la única pizca de ficción acaba de ser escrita.
Juanatey está presa en la cárcel de Palma después de que el 25 de noviembre de 2010 apareciera en Menorca la maleta con los restos de su hijo César, de nueve años, al que mató en julio de 2008. Pero no permanece aislada ni es repudiada por el resto de internas. Al contrario, esta mujer de 32 años es una reclusa integrada y una alumna aventajada de la escuela que acaba de ganar (por segundo año consecutivo) el concurso literario de la cárcel con un cuento macabro sobre dos hermanos gemelos. Un texto gótico que habla del mal y de la muerte y en el que sus protagonistas tienen nombres japoneses, como los de los cómics que le gustaba leer a César y que también se encontraron en aquella maleta abandonada.
Mató al niño y durante dos años consiguió que todos creyeran que estaba vivo
"Es muy buena alumna, es muy aplicada y tiene un nivel bastante alto", cuenta Fani Estarás, directora de la CEPA, la escuela para adultos de la prisión de Palma, apenas un día después de que se entregaran los galardones a los premiados. Juanatey fue la primera ganadora en la categoría de lengua catalana, que marcaba como requisito que debía de presentarse un relato de terror.
Podría haber elegido concursar en el apartado de castellano con un ensayo sobre sentirse vigilada o en el de inglés con una poesía. Pero esta gallega natural de Noia, que se niega a participar en la charla que el grupo de ganadores mantiene con la periodista, prefirió inventar una historia cuyo inicio lo marca la muerte de una mujer al dar a luz a su hija.
Esta madre asesina (ella misma confesó que mató a su hijo porque se "sentía agobiada") camina desgarbada por los pasillos de la prisión. Va sonriente junto a la segunda ganadora de esa misma categoría. Lleva el pelo largo y enmarañado, ropas holgadas y las gafas algo caídas. Parece incluso haber engordado unos kilos durante este año y medio que lleva en la cárcel. Cuando le avisan de la presencia de la periodista vuelve a sonreir y mira con complicidad a su compañera para negarse en rotundo a hablar con nadie y decir que nunca más volverá a presentarse a ningún concurso. "Es un poco tímida. Ayer nos costó mucho que saliera al escenario y que leyera ella misma en público su relato", cuenta Estarás mientras Mónica desaparece.
'Es muy buena alumna, muy aplicada y con un nivel bastante alto'
"Hay delitos que el resto de presos no perdonan, como la pederastia, pero en muchos casos el tiempo pasa, se olvidan y al final se integran", explica el director del centro penitenciario, Manuel Avilés. Y así fue. Juanatey ingresó aislada, como manda el protocolo con los reclusos de alto riesgo, pero luego consiguió integrarse junto al resto de presas. Así espera a que se fije la fecha del juicio, que se hará con jurado popular.
Pero este cuento de terror no es el primero que inventa Mónica Juanatey. A base de mentiras, logró que durante dos años nadie supiera que su hijo había muerto. Contó a sus familiares de Noia que César vivía con ella en Menorca y que hasta había hecho la Primera Comunión.
Antes de eso hubo más engaños con los que ingenió su vida de treintañera sin hijos para no asustar a su nuevo novio en Mahón. Y cuando su hijo dejó a los abuelos en Galicia para ir a vivir con ella a la isla balear, inventó quizá la mentira más cruel, la que le pidió a César que dijera, que le llamara tía en lugar de mamá.
Mientras el cadáver del niño estaba abandonado dentro de una maleta en medio del campo, ella inventó que era César el que chateaba por Internet con su familia. Durante todo ese tiempo imaginó la vida que su hijo hubiera llevado si ella no le hubiera ahogado en la bañera. Y todos se creyeron el cuento.
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/04/baleares/1333567974.html

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